Templo de Artemisa: una columna, quince minutos y por qué parar
Tuvo 127 columnas de 18 metros y fue cuatro veces mayor que el Partenón. Hoy queda una sola columna en un prado, y la parada dura 15 minutos.
- Columnas127 (quedan 1)
- Superficie4× el Partenón
- Destruido356 a. C. y 262 d. C.
- Visita15 min
| Qué fue | una de las siete maravillas del mundo antiguo |
|---|---|
| Dimensiones | unos 137 × 69 m, más de cuatro veces la superficie del Partenón |
| Columnas | 127, de unos 18 metros de altura |
| Incendio | el año 356 a. C., por Eróstrato |
| Destrucción final | saqueo de los godos en 262 d. C. |
| Qué queda | una columna recompuesta con tambores sueltos |
| Dónde está | a las afueras de Selçuk, junto a la carretera de Éfeso |
| Duración de la visita | 15 minutos |
Es la visita que más decepciona a quien no sabe lo que va a ver, y la que más impresiona a quien sí lo sabe. Del Templo de Artemisa queda una columna, recompuesta con tambores de varias columnas distintas, de pie en medio de un prado que en invierno se encharca. Encima suele haber un nido de cigüeñas.
Pero ese prado, hace dos mil quinientos años, era el edificio más grande del mundo griego. Ciento treinta y siete metros por sesenta y nueve, con ciento veintisiete columnas de dieciocho metros de altura: más de cuatro veces la superficie del Partenón de Atenas. Antípatro de Sidón, que hizo la lista original de las siete maravillas, escribió que al verlo las demás le parecieron poca cosa.
Por qué no queda nada
Por acumulación de desgracias y de reciclaje.
En el año 356 antes de Cristo, un hombre llamado Eróstrato le prendió fuego con el único fin declarado de que su nombre pasara a la historia. Los efesios prohibieron pronunciarlo bajo pena de muerte, lo que evidentemente no funcionó. La tradición cuenta que ardió la misma noche en que nació Alejandro Magno; Plutarco lo explicaba diciendo que Artemisa estaba ocupada asistiendo al parto.
Se reconstruyó, más grande. En el año 262 después de Cristo lo saquearon los godos. Después, ya en época cristiana, dejó de tener función y se convirtió en cantera: sus mármoles se emplearon en la Basílica de San Juan, y varias de sus columnas de pórfido acabaron —según una tradición muy repetida— en Santa Sofía de Estambul. Lo que quedaba se hundió bajo el lodo del río.
Hasta 1869 nadie sabía dónde había estado exactamente. Lo localizó el ingeniero británico John Turtle Wood tras seis años de excavaciones costeadas por el Museo Británico, siguiendo una inscripción que describía la ruta de una procesión.
¿Merece la pena parar?
Depende de con quién vaya. Sin explicación son quince minutos mirando una columna. Con explicación es entender por qué existía Éfeso: la ciudad creció alrededor de este santuario, vivía de los peregrinos que venían a él y se amotinó contra Pablo cuando su predicación amenazó ese negocio, según cuenta el capítulo 19 de los Hechos.
Está a diez minutos de Éfeso, junto a la carretera, y la parada añade un cuarto de hora al día. Nosotros la incluimos siempre que el tiempo lo permite.
Dónde ver las estatuas
Las dos grandes estatuas de Artemisa Efesia —la figura cubierta de protuberancias ovaladas cuyo significado sigue discutiéndose: ¿pechos, testículos de toro, huevos de abeja?— están en el Museo Arqueológico de Éfeso, en Selçuk, a un kilómetro de aquí. Si el templo le sabe a poco, el museo lo compensa.
Preguntas frecuentes
¿Qué queda del Templo de Artemisa?
Una sola columna, recompuesta con tambores de varias columnas distintas, en un prado a las afueras de Selçuk. El resto se destruyó y se reutilizó como cantera.
¿Por qué se destruyó?
Lo incendió Eróstrato en 356 a. C., se reconstruyó, lo saquearon los godos en 262 d. C. y después sus mármoles se reutilizaron en otras construcciones, entre ellas la Basílica de San Juan.
¿Merece la pena visitarlo?
Con guía, sí: son quince minutos y explica por qué existió Éfeso. Sin explicación previa, decepciona.
¿Dónde están las estatuas de Artemisa?
En el Museo Arqueológico de Éfeso, en Selçuk, a un kilómetro del yacimiento del templo.
«Durante una vacanza di puro relax sull'isola di Samos io e mio marito decidiamo di fare un'escursione al sito archeologico di Efeso (Turchia). Soldi spesi benissimo!!! Il sito archeologico è veramente molto bello, ma anche molto grande e grazie alla brava e simpatica guida ne abbiamo visitato una vasta area. Impareggiabile la vista della bellezza della biblioteca di Celso arrivando dalla via Sacra. Tanta, tanta gente da tutte le…»
Angela C · septiembre de 2015 · Ver en Tripadvisor